Las tormentas y la vida van juntos. No hay lugar en la tierra donde podemos ser libres — completamente libres — de la tensión o la presión, el problema o el dolor. Escapar tales cosas es solo un sueño, una fantasía. Nuestra necesidad, por lo tanto, no es de pensar en maneras de huir de las tormentas, sino de aprender el secreto de atravesarlas. Esto nos trae a las últimas palabras que Jesús habló en Su inmortal Sermón del Monte. Cuando Él finalizó Sus observaciones, utilizó una descripción vívida de dos casas, cada una construida en cimientos opuestos. De esta ilustración familiar, nosotros podemos aprender el secreto de una vida a prueba de tormentas.
Muchas son las advertencias que el Señor Jesús hizo acerca de la hipocresía. Ponerse una máscara para mostrarse piadoso es un acto desagradable a los ojos del Señor, es algo que debemos evitar a toda costa.
El pastor Swindoll nos invita a poner nuestra fe en Cristo de una forma sencilla, obedeciendo Su ley por supuesto, pero confiando en que Él es quien nos salva. Como creyentes debemos tomar el camino que el Señor puso delante de nosotros, el camino de una fe sencilla, preocupándonos no solo por lo que hacemos en el exterior, sino por lo que está en nuestro corazón. Si vivimos de esa forma podremos, tal como afirma el pastor Swindoll, «sazonar y brillar» con la sal y la luz que Jesús ha puesto en nosotros.